
En Dubai todo es grande y majestuoso. El Burj Al Arab no es la excepción, sino más bien lo contrario: es el segundo hotel más alto del mundo y es unos de los pocos que puede ostentar una calificación de siete estrellas.
El nombre de este hotel de lujo significa “torre arábica” en lengua árabe, aunque sus formas curvas no son las tradicionales de una torre. Con sus 321 metros de altura sólo es superado por el Rose Rotana Hotel, lo que ha hecho que, desde un principio, se convierta en uno de los edificios más representativos en las postales de la ciudad.
El Burj Al Arab está emplazado sobre una isla artificial, localizada a 270 metros de distancia de la playa natural del Golfo Pérsico, a la cual se conecta mediante una carretera. La construcción de este magnífico edificio inspirada en una embarcación a vela tardó casi seis años hasta que finalmente fue inaugurado en diciembre de 1999.
Como todo es excepcional en este hotel siete estrellas, quienes quieran alojarse en él no podrán elegir habitaciones normales porque sólo cuenta con suites dobles. Las de menores dimensiones se extienden por una superficie de 169 metros cuadrados y pueden alquilarse a partir de los, mientras que la suite Real mide 780 metros cuadrados.
Todas estas exclusivas suites están equipadas con las últimas novedades en tecnología. Según las comodidades de que disponen, el hotel distingue entre 142 habitaciones de lujo, 18 suites panorámicas, 4 suites club, 28 suites dobles, seis suites de tres camas, dos presidenciales y dos suites reales.
Quienes se alojan en el Burj Al Arab pueden elegir entre nueve suntuosos restaurantes, entre los que se destaca el Al Mahara, construido bajo el mar para que los comensales puedan cenar acompañados del más exótico y auténtico ambiente marino.
En cuanto a las demás propuestas de ocio, este excepcional hotel cuenta con campos de golf, tenis, spa y piscinas, en donde se puede practicar windsurf, water ski, snorkell, kayaks, pesca de mar profunda, entre otros.
Para comodidad de los clientes que deseen trasladarse de manera independiente, el Burj Al Arab ofrece un servicio de automóviles Rolls-Royce de lujo para cada huésped. Además, sobre el punto más alto del edificio dispone de un helipuerto que puede ser utilizado como cancha de tenis en los momentos que no se reciben helicópteros.
Como el lujo cuesta dinero (y mucho), pasar una noche en este hotel siete estrellas puede costar desde 1.500 dólares la habitación más barata hasta 30 mil dólares un departamento de 800 metros cuadrados.
Fotos: Burj Al Arab, un exótico hotel siete estrellas en Dubai





